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Historia de la Macrobiótica

Introducción

La alimentación macrobiótica es una filosofía dietética que promueve el equilibrio y la salud a través de la elección consciente de los alimentos. Comprender su historia y evolución es esencial para entender sus principios y prácticas actuales. Originada en Japón a principios del siglo XX, la macrobiótica se basa en los conceptos ancestrales del Yin y el Yang para crear una dieta que busca la armonía entre el individuo y su entorno para alcanzar el equilibrio y, con él, la felicidad. A lo largo de las últimas décadas, la macrobiótica ha influenciado la manera en la que muchas personas abordan la nutrición y el bienestar, integrando aspectos de la medicina y filosofía oriental con la ciencia occidental. Un breve viaje en la historia de la macrobiótica nos permitirá entender en qué consiste y de qué forma sus principios siguen siendo relevantes en un mundo moderno que busca la salud holística.

Que tu medicina sea tu alimento, y tu alimento tu medicina.

Hipócrates, siglo V a.C

Los orígenes de la alimentación macrobiótica

Influencias filosóficas

Aunque se suele identificar con un patrón alimentario o tipo de dieta, la macrobiótica va más allá del ámbito estrictamente dietético y es sobre todo un estilo o filosofía de vida social y espiritual. Las raíces del pensamiento macrobiótico se remontan a la milenaria filosofía zen, forma japonesa del budismo, y a los principios del taoísmo, doctrina china cuyo concepto central está representado por el Tao o norma que regula el universo. A la base de estas tradiciones filosóficas reside el principio universal del Yin y del Yang mediante el cual se interpreta el eterno cambio de todos los fenómenos.

Fotografía del yacimiento arqueológico Sannay Maruyama

¿Sabías que...?

En el norte de Japón se encuentra el yacimiento arqueológico de Sannai-Maruyama, testigo de un antiguo asentamiento de hace más de 3000 años donde se encontraron evidencias de una sociedad que vivió pacíficamente y sin conflictos durante más de 1500 años, durante la época Jomon. De acuerdo con los restos encontrados, en su dieta basada en el consumo de cereales (mijo, arroz integral, trigo sarraceno…) y algunas legumbres como la soja y el adzuki se basa el origen de la cocina japonesa (Washoku).

Antecedentes históricos

Desde la antigüedad, la alimentación tradicional japonesa (washoku) estaba estrictamente vinculada con los ciclos de la naturaleza y del clima y se basaba esencialmente en un patrón de alimentación vegano y sin azúcar, con el arroz y otros cereales integrales como protagonistas acompañados de sal, miso y verduras fermentadas. Esta dieta basada en el consumo de cereales y vegetales, que se consideraba mantenía la pureza, integridad y salud física y mental, constituyó la forma de alimentarse más difusa entre la gente común en Japón hasta finales del siglo XIX, cuando, por influencia occidental, se empezó a introducir el consumo de carne y de azúcar.

Sagen Ishizuka

A finales del siglo XIX un médico militar, Sagen Ishizuka (1850-1909), en contra de la política del Instituto de Nutrición de Japón, afirmó que la influencia occidental en la dieta estaba a la base de numerosas enfermedades físicas y mentales y se dedicó a difundir la práctica sanadora del Shokuyo – literalmente, alimentos para la salud – combinando el saber ancestral japonés sobre la alimentación con la química y medicina occidentales. Ishizuka defendió la teoría de que el ser humano es fundamentalmente granívoro, y que la clave para mantener la salud física residía en el correcto equilibrio entre los niveles de sodio y potasio, cuyo reflejo energético era el equilibrio yin-yang en los alimentos, sentando así las bases para la que sería la alimentación macrobiótica. Su labor dio como fruto la Asociación Japonesa de Medicina Holística.

George Ohsawa: el padre de la alimentación macrobiótica

George Ohsawa

En el desarrollo de la alimentación macrobiótica moderna destacan dos autores: George Ohsawa (1893-1966), considerado su fundador, y Michio Kushi (1926-2014), su discípulo más conocido.

El joven Ohsawa (originalmente, Yukikazu Sakurawa), fue discípulo de Ishizuka en el Japón de 1913 y posteriormente viajó a París donde adoptó el nombre con el que sería internacionalmente conocido y se dedicó al desarrollo y difusión de la teoría Shokuyo rebautizada con el nombre de “macrobiótica”. Ohsawa tomó el nombre de un libro del siglo XVIII escrito por el médico alemán Christoph Hufeland: Macrobiótica o el arte de prolongar la vida humana (1797).

Retrato de George Ohsawa en blanco y negro

El Yin y Yang según Ohsawa

Ohsawa reinterpretó para el público occidental el milenario principio fundamental del Yin y del Yang, derivado de la antigua filosofía china, pilar de la teoría y metodología de la alimentación macrobiótica, y lo sintetizó formulando los Doce Teoremas del Principio único. Según este principio, todo lo que forma el universo es una manifestación en continuo movimiento de la relación entre dos fuerzas opuestas y complementarias, el Yin y el Yang, que se atraen entre ellas. Nada es totalmente Yin o totalmente Yang, sino que ambas fuerzas están siempre presentes en todos los fenómenos en diferentes proporciones. La fuerza Yang es una fuerza centrípeta y contractiva, mientras que la fuerza Yin es una fuerza centrífuga y expansiva.

De acuerdo con la filosofía macrobiótica, los alimentos también poseen una energía Yin y Yang, además de estar compuestos por nutrientes, en base a su lugar de origen, su estación de recolección, su forma, color, sabor, composición química etc., y son capaces de transmitir al cuerpo, la mente y las emociones sus cualidades expansivas o contractivas. La macrobiótica se propone lograr el equilibrio de energías Yin y Yang en la alimentación para alcanzar la auténtica felicidad.

Mi propia definición de la felicidad es hacer lo que uno quiera y disfrutarlo día y noche hasta el final de su vida, realizando todos sus sueños y siendo amado por todos durante la vida e incluso después de la muerte. Una vida así es la felicidad misma […] Si estás de acuerdo, te daré una llave para entrar en esa tierra feliz […]. Su camino es la Macrobiótica

George Ohsawa, Macrobiótica Zen.

La difusión en Occidente

La llegada de la macrobiótica a occidente

Entre los años 50 y 60, Ohsawa se dedicó a enseñar y difundir de manera sistemática la teoría y práctica de la alimentación macrobiótica en Europa a través de conferencias, libros y seminarios. En la segunda mitad del siglo XX, impulsadas por la creciente curiosidad por las filosofías orientales y un interés renovado en la salud holística, surgieron comunidades de seguidores que impulsaron la difusión y consolidación de la macrobiótica en varios países, gracias a la labor de discípulos de Ohsawa como René Lévy (1927-2010), fundador del Instituto Macrobiótico de Francia, Tomio Kikuchi (1926-2019), impulsor de la macrobiótica en Brasil y Latinoamérica y, sobre todo, Michio Kushi, el “padre” de la macrobiótica moderna en Estados Unidos.

Retrato de Michio Kushi en blanco y negro

Michio Kushi y Aveline Kushi

Michio Kushi y su mujer, Aveline Kushi (1923-2001), fueron figuras clave en la introducción de la macrobiótica moderna en los EE. UU. al inicio de la década de 1950. En Boston, primer núcleo de difusión de la teoría y práctica macrobiótica, fundaron en 1978 el Instituto Kushi, con el objetivo de difundir la macrobiótica como medio para mejorar el mundo. Su actividad divulgadora ha sido fundamental para la consolidación de la macrobiótica moderna en todo el mundo.

El universo no es estático, sino que está en constante cambio, transformándose y transmutándose eternamente, desde el nacimiento sin principio, hasta el fin sin fin. El universo infinito es una perpetua mutación dinámica dentro de la cual se producen innumerables mutaciones, en todas partes, en todas las dimensiones y en todos los tiempos. Donde no hay comprensión del orden del universo, no hay ni verdadero amor, ni verdad, ni verdadera felicidad.

Michio Kushi, El libro de la macrobiótica

Evolución e influencias modernas

Después de Ohsawa y Kushi, en los años 80, la macrobiótica ha conocido una importante etapa de consolidación en América y Europa, destacando los nombres de Martin Halsey en Italia y de Jorge Pérez Calvo en España entre otros divulgadores que promueven una mayor conciencia sobre la relación entre alimentación y bienestar integral también gracias a la creciente popularidad e interés por las dietas vegetarianas y la reducción de alimentos procesados, a partir de un acercamiento que combina los principios filosófico fundamentales de la macrobiótica tradicional con la más moderna evidencia científica en los ámbitos de la nutrición y la medicina integrativa. Así es como se ha generado un acercamiento moderno a la macrobiótica que demuestra su relevancia continua en la promoción de un estilo de vida saludable y equilibrado.

Washoku hoy

Con el nombre de Washoku se designan las tradiciones y conocimientos japoneses vinculados con la alimentación y el respeto de la naturaleza, inscritas en 2013 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La forma básica del washoku, que inspira el tradicional menú macrobiótico, es el ichiju sansai, un menú compuesto por una sopa (como por ejemplo, esta osumashi o sopa clara, típica de las ocasiones especiales) y tres platos que acompañan al arroz, alimento principal, y encurtidos. Su práctica fomenta el consumo de ingredientes naturales y locales como arroz, pescado, verduras y plantas silvestres comestibles, preparados gracias a prácticas y conocimientos transmitidos en el seno del hogar.

Conclusión

Desde sus inicios con George Ohsawa, la macrobiótica es un fenómeno que ha influenciado significativamente la cultura alimentaria global. Conocer su historia es esencial para comprender su propósito y profundidad, permitiéndonos aplicar sus principios de equilibrio, sostenibilidad y salud holística de manera efectiva en nuestra vida diaria. Entender la evolución de la macrobiótica nos permite apreciar no solo su impacto en la alimentación moderna, sino también su relevancia continua en la búsqueda de un bienestar integral.

En el siguiente artículo, exploraremos los principios básicos de la alimentación macrobiótica, proporcionando una guía práctica sobre cómo implementarla en nuestra dieta diaria para mejorar nuestra salud y equilibrio emocional.

Bibliografía

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FERNANDES, Luisa (2015). A macrobiótica e a sua dimensão espiritual. [Trabajo Fin de Máster]. Coimbra: Universidad de Coimbra. Disponible en: https://hdl.handle.net/10316/29786

KUSHI, Michio (2012). El libro de la macrobiótica. Madrid: Editorial Edaf.

MITSUDA Tatsuya (2019). “7. Snacking, Health, Modernity: Moralizing Confections in Japan, 1890-1930”. En LEUNG, Angela Ki Che (Ed.), Moral Foods: The Construction of Nutrition and Health in Modern Asia, 150-172. Honolulu: University of Hawaii Press. Disponible en https://doi.org/10.1515/9780824879570-009

NISHIME ESCUELA DE MACROBIÓTICA (s.f.). “Módulo 1: Iniciación a la macrobiótica”. Curso online Iniciación a la macrobiótica. Disponible en https://nishime.org/wp-content/uploads/2018/02/E-book-iniciacio%CC%81n-M1.pdf

OHSAWA, George (2014). El Zen macrobiótico. Barcelona: Porcia.

OTANI Yumiko (2015). “Creating a New Vegan Diet Culture through the Restoration of Washoku (Japanese Cuisine): a Proposal for “The Balance Sheet of Food and Life” Based on Yin-Yang Theory”. Vegetarian Research, 16, 1-12. Disponible en https://www.jsvr.jp/VR161oy.pdf.

Retrato circular de Claudia Marcotullio

Por Claudia Marcotullio

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